El Avellano
Introducción
El
avellano es una especie ampliamente difundida en el hemisferio
norte. El principal productor mundial es Turquía, seguido por
Italia, España y Estados Unidos. Estos países son los que
abastecen el mercado exportador. La producción mundial muestra
tendencias a aumentar.
Parece
que el avellano tiene su origen en Ponto, Asia Menor, de donde fue
importado por los griegos.
A
pesar de que el cultivo de avellanas en Argentina es bajo, la
totalidad del mismo se importa ya que prácticamente no existe
producción nacional.
Se
cree que la demanda de avellanas en los próximos años aumentará
debido a que es la más nutritiva de las semillas oleosas y la más
digerible, la existencia de un mercado interno en expansión, tanto en la industria
como en el consumo para mesa, y a la posibilidad de exportar al MERCOSUR
que, como Argentina, importa la totalidad de su
consumo.
Clasificación
Botánica
El
origen del avellano se remonta durante el neolítico, en el
hemisferio boreal y llega a Europa después del periodo glacial.
El
avellano pertenece al género Corylus, del orden Fagales, familia
Betuláceas, el cual comprende en la actualidad quince especies,
entre arbustivas y arbóreas. Todas originales del hemisferio
boreal, su hábitat se extiende desde Asia a Europa y América del
Norte.
Solo
dos especies y sus híbridos tienen frutos aptos para la
producción comercial:
a) C. avellana: arbusto de hasta 2-5 metros
de alto, con copa extendida e irregular, que se caracteriza por su
fruto (aquenio) globosa u ovoidal y con involucro corto y
ligeramente alargado que no cubre totalmente el fruto; y
b) C.
máxima: arbusto o árbol pequeño de hasta 10 m., con fruto
grande redondo o alargado y con involucro más largo que el fruto.
Muchas de las variedades italianas como Tonda di Giffoni,
Campónica, Mortarella, Riccia di Talánico son híbridos
naturales entre C. avellana y C. máxima.
Características
Botánicas
Es
una planta naturalmente arbustiva con ramas de color marrón claro
grisáceo, que nacen en forma alternadas y ubicadas sobre un plano
con respecto al eje principal.
Producen
en el cuello muchas varas, las cuales son bastantes crecidas,
tortuosas, si son viejas, y muy ramificadas; las ramas jóvenes
son derechas. Las hojas de color verde intenso en el haz, son
redondeadas, aserradas, de base acorazonada, u ápice
puntiagudo.
Su
sistema radical es superficial, 40 a 50 cm. de profundidad y se
extiende horizontalmente siguiendo la proyección de la copa; es
muy ramificado y puede dar origen a yemas adventicias que producen
retoños.
La
especie es diclino monóica, es decir, que posee sobre la misma
planta flores femeninas y masculinas separadas.
Descripción
de las inflorescencias, del fruto y de yemas
La
inflorescencia femenina: está formada por 7 a 10 flores
reunidas en un glomérulo en el interior de yemas mixtas , de
aspectos muy parecido a la yema vegetativa basal, con 6 a 7
entrenudos, y una parte superior fértil formada por cuatro
brácteas, que posee en sus axilas dos flores femeninas desprovistas
de pétalos. Cada una de las cuales está envuelta por un cáliz
persistente llamado cúpula, que a modo de saco envuelve el
ovario.
Se
las puede reconocer únicamente en plena floración, durante el
invierno, cuando aparecen el extremo de las yemas florales dos
estigmas de color rojo vivo.
La
inflorescencia masculina: es un amento formado por 130 a
260 flores apétalas. Cada amento produce cerca de un millón de
granos de polen que son llevados por el viento hacia las plantas
circundantes. Los amentos aparecen en las axilas de las hojas en
pleno verano, pero recién maduran durante el otoño e invierno
siguiente.
Fruto:
es seco, no se abre a la madurez, posee una sola semilla (aquenio)
y está provisto de una envoltura foliar (cúpula o involucro). El
periodo de cosecha se extiende desde fines de febrero hasta
mediados de marzo según las variedades, cuando los frutos
comienzan a desprenderse del árbol en forma natural, cayendo con
su involucro en c. máxima, o sin en C. avellana.
Las
yemas de las ramas son de tres tipos: yemas de madera,
capaces de desarrollar solamente un brote; yemas mixtas, en grado
de producir un brote y una inflorescencia femenina; yemas prontas,
capaces de formar inflorescencia masculinas y en la base de estas
también inflorescencia femenina.
Las
yemas mixtas pueden ser insertadas sobre las ramas o bien en la base de los amentos que se encuentran en las plantas
adultas.
Las
yemas adventicias en las parte aérea son numerosas en avellano,
originando brotes en traumas y podas drásticas.
Polinización
No
existe autofecundación ya que las flores femeninas y masculinas
se hallan separadas en el tiempo; además la mayoría de las
variedades son incompatibles.
También
existe incompatibilidad entre algunos cultivares, por lo que es
indispensable utilizar polinizadoras especificas para cada una de
ellas. Por ello, es fundamental la correcta elección de
polinizadoras en los cultivos comerciales si se quieren lograr
buenas producciones. Los
avellanos son polinizados por el viento no necesitándose abejas
en el huerto.
Los
amentos producen gran cantidad de polen (cerca de 30 millones de
granos por flor), de muy pequeño tamaño lo que los hace fácilmente
transportables por el viento a grandes distancias.
El
estigma de la flor femenina se mantiene receptivo durante un mes,
desde su aparición hasta que se reseca. El momento de mayor
receptividad ocurre quince días después del comienzo de la
floración.
Cuando
el grano de polen llega al estigma comienza a emitir el tubo
polínico que, a cuatro o cinco días alcanza el ápice del
ovario.
Si
hubo polinización el ovario continua creciendo y en tres o cuatro
meses después alcanza su madurez. Recién entonces el tubo
polínico reinicia su crecimiento y un mes después se realiza su
fecundación. En ese momento la avellana tiene un diámetro de
8-10 cm.
La
fruta continua su crecimiento hasta mediados de enero, época en
la que adquiere su tamaño definitivo. Sin embargo, el desarrollo
cotiledonal no se habrá completado sino hasta un mes después.
Desde ese momento hasta la cosecha, que tiene lugar desde mediados
de febrero hasta mediados de marzo, según las variedades, el
fruto incrementa el contenido de lípidos en forma progresiva.
Si
la flor no es polinizada el ovario evoluciona muy
poco.
Es
muy importante tener en cuenta que desde el momento de
diferenciación floral hasta la cosecha transcurren
aproximadamente 16 meses. Durante todo este tiempo se están
produciendo en la misma rama distintos estadios fenológicos.
Inducción
Floral
La
inducción de flores masculinas, amentos, comienza posiblemente en
enero, cuando la temperatura comienza a estabilizarse.
El
desarrollo del amento continua durante todo el verano y desde
mediados de mayo comienza, en las variedades más tempranas, la
aparición de estambres y la emisión de polen.
En
el avellano, tanto la floración masculina como la femenina, se
prolongan durante dos a tres meses, por lo cual existen simultáneamente
en la misma planta distintos estadios de
desarrollo.
El
numero de flores femeninas que se forman está determinado por
tres factores:
a) el nivel de luz que reciben las ramas de un año
b) el vigor de la rama del año y
c) el origen de la rama del año.
Independientemente
de la edad de la planta o la variedad, el número de yemas
florales por rama se incrementa con la longitud de las mismas. Los
crecimientos anuales entre 20 y 35 cm. son los más adecuados, ya
que en las ramas de menos 15 cm. o más de 40 cm. no hay prácticamente
plantas femeninas.
Los
brotes pueden originarse tanto en la yema vegetativa como en la
base de una yema floral. Cuando se forman en esta última tienen,
en general, 2 a 3 veces menos yemas florales que las provenientes
de una yema vegetativa. Además, la presencia de frutos en una
rama inhibe totalmente la inducción floral.
Por
otra parte en ramas de igual origen y vigor, las que reciben más
luz poseen 2 a 3 veces más yemas florales que el resto.
Floración
y desarrollo del fruto
Las
flores masculinas y femeninas que se diferenciaron a comienzos del
verano, entran a dormición a fines de marzo, principios de abril.
Para que puedan retomar su desarrollo necesitan una cantidad de
mínima de horas de frío, que calculan sumando las horas en que
las temperaturas se mantienen por encima de los 0ºC y por debajo
de 7ºC.
Los
requerimientos de frío son de 100 a 860 horas para flores
masculinas y de 250 a 1550 para las flores femeninas según las
distintas variedades.
En
climas con influencias marítima, como el nuestro, la mayoría de
las variedades son protandras, o sea, que la floración masculina
se produce antes que la femenina. En clima continentales, con
otoños e inviernos más fríos, esta dicogamia es mucho más
marcada y ambas floraciones pueden coincidir en el tiempo.
Caída
de flores y frutos vacíos
Además
de la caída de flores que no fueron polinizadas, después de la
brotación hay un importante aborto de flores que puede comprometer entre un 35% y un 50% de las inflorescencias. La misma, está relacionada con la competencia que se genera entre los distintos órganos, vegetativos y florales, que se hallan asociados sobre la rama
del año.
Normalmente, antes y durante la cosecha se produce un porcentaje variable de la caída de frutos vacíos, en los que se pueden diferenciar dos tipos de síntoma:
a) Mancha parda: Este problema comienza en la cáscara, al inicio de su endurecimiento y afecta al tejido esponjoso que rodea los óvulos fecundados de 3-4 mm de diámetro. Al principio se observa una sustancia acuosa y parda sobre la cáscara, el tejido interno aparece húmedo y de color marrón (Estos datos se corroboraron con la bibliografía de Melvin N. Westwood, 1982).
b) Frutos vacíos, con cáscara verde y sin exudado acuoso, en el que se encuentran dos óvulos sin desarrollar (2-4 mm) y los tejidos internos desecados.
En ambos casos, la fruta cae pegada al involucro desde un mes antes de la cosecha y durante la misma.
Las causas de estas caídas, que algunos años pueden llegar al 80%, además de estar relacionadas con características varietales (Barcelona y Tonda Gentile delle Langhe son muy susceptibles a la mancha parda), tienen una estrecha relación con las variedades utilizadas como
polinizadoras, el manejo nutricional y
del agua del monte, y las condiciones climáticas.
--> Aspectos
técnicos
--> Aspectos económicos
Bibliografía
Baudillo Juscafresca
(1966). Árboles Frutales - Cultivos y Explotación Comercial,
2º
Edición
Melvin N. Westwood (1982).
Fruticultura de Zonas Templadas.
Norman Francklin Childers.
Fruticultura Moderna, Cultivos de Frutales y Arbustos Frutales.
Tomo
II
E. Delplace (1974). Manual
de Arboricultura Frutal.
Liliana de Berasategui et.
al. El Avellano en la Argentina (1997)
Estación Experimental
Agropecuaria. Valle inferior de Río Negro. IDEVI-INTA.
Giovanni Me et. al.
(1997). Cultivo del Avellano.
German y Leglise.
Fenología Estado - Tipo del Avellano.
Carta de suelo de la
República Argentina (1994). Hoja 3366-18 Alpa Corral. INTA
Colaboración de los Datos
Climatológicod: a los Ings. Juan José Cantero
y Cesar o. Nuñez.
Studer-Daepp-Suter (1990).
Conservación casera de frutos y hortalizas.
Miguel Martinez Planas
et.al. (1967) Agricultura práctica (Cátedra de climatología
Agrícola).