El
riesgo integral del negocio agropecuario
La actividad agropecuaria ha cambiado drásticamente
en la última década. El marco de acción en el que se sitúan las empresas se
caracteriza por una serie de fenómenos evidenciados en lo referente a:
-
Un incipiente proceso de
intensificación de todas las actividades
-
Una inversión creciente
por hectárea, con altos puntos de equilibrio.
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La reducción de márgenes y
una gran sensibilidad ante las variaciones de precios.
-
Una alta volatibilidad en
los precios agrícolas.
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Una alta incidencia de la
tecnología de insumos.
-
La mayor valoración de la
calidad del producto en función de la demanda.
Factores en juego
En primer lugar por ser una
actividad con neta base biológica, es muy difícil establecer relaciones
causa-efecto entre eventos posibles, su resultado productivo y su
correspondiente impacto económico.
El conjunto de factores
biológicos, si bien ha avanzado como materia de estudio para la para las
ciencias agropecuarias, ha generado nuevos escenarios poco o nada conocidos. La
alta participación de nuevas tecnologías no implica necesariamente una mayor
seguridad como se plantea en algunos círculos.
La carencia de información
histórica y estadísticas serias en el sector nos deja desprotegidos a la hora
de intentar generar un análisis pormenorizado de la evolución de ciertas
actividades.
La tecnología a la que es
posible acceder es notablemente superior a la de los tiempos pasados, y
comparable a la de los países más destacados. Sin embargo, gran parte de ella
esta asociado a una importante tecnología de insumos, y requiere fuertes
niveles de inversión; por el contrario, los correspondientes procesos carecen
de un adecuado desarrollo y análisis crítico que permita mejorar su eficiencia
a baja costo.
La difusión de este tipo de
herramientas de desarrollo de criterio logrará un altísimo impacto, más allá
del logrado por la sola incorporación de más insumos.
Por otro lado los mercados, a los cuales la mayoría de los productores están vinculados como netos tomadores de precios, han mostrado un alto nivel de
volatibilidad en los últimos años.
El mercado agropecuario no es
nada parecido al histórico.La entrada de capitales al mismo de procedencia
variada ha dotado de un alto grado de incertidumbre. su manejo por lo tanto, no
resulta de fácil implementación sin el conocimiento y las destrezas
respectivas.
Esto por otra parte no lo soluciona sólo el mercado si no existe un apoyo
institucional generalizado para la formación en esta disciplina.
El financiamiento requiere de
una alta participación de capital propia, ya que las propuestas existentes en
el mercado no están en línea con el retorno esperable de la actividad.
Las entidades bancarias carecen
en general de una idea clara acerca de cuales son las necesidades de fondo del
sector, así como de la manera de abordarlo. Se intenta financiar al productor,
no al negocio, y las exigencias resultan permanentemente desmedidas y por lo
tanto inaccesibles.
En lo referente a las normas
legales de contratación y manejo de la relación laboral, tampoco ha sido
ajustada correctamente. existe mucha legislación obsoleta y otra que no se
encuentra adaptada a las características propias del sector.
Los actores en peligro
El productor agropecuario se
encuentra en peligro si este concepto de riesgo integral agropecuario no es
correctamente entendido ni abordado.
Es oportuno aclarar que al
referirse al productor agropecuario no resulta sencillo hacer referencia a un
perfil particular. Han pasado ya más de 10 años del censo agropecuario.
Se han producido grandes cambios y sin embargo es poco lo que sabemos.
Este es otro punto débil: conocemos poco al actor principal, al que
consideramos en peligro en este nuevo escenario.
De aquí en más se avecina una
época en que el correcto manejo del riesgo será clave y determinante. Es
imprescindible, pues, encarar una política de capacitación en esta materia de
manera de acertar criterios y herramientas que permitan tomar posición en
relación con este tema.
La pregunta de rigor es: ¿Quienes
deberán ocuparse? Podríamos asegurar como la mayoría de los países donde esto
ocurre, que es el estado quien se hace cargo, a través de su organismos de
generación y transferencia de tecnología a diferentes niveles.
Sin embrago si queremos ser
extremadamente realistas, sabemos que la trama institucional, necesaria
para estas situaciones esta quebrada. No hay medios ni ideas para hacer
esta viable esta propuesta de la que depende la vida de mucha gente. Este lugar
deberá ser ocupado por las instituciones de carácter privado que representen
intereses de aquellos que de una manera u otra se encuentren vinculados con la
actividad.
El manejo del riesgo en otros
países cuenta, contrariamente, con instituciones de carácter especifico. Al
ser consultada la información vía Internet, resulta apabullante comprobar el
trabajo desarrollado en cuanto a base de datos e información acumulada que
permite acercar racionalidad a las decisiones. No estoy hablando solo del riesgo
derivado de la incertidumbre sobre el precio, que parecería ser la única base
de análisis que tenemos. Esto marca un camino que necesariamente debemos
recorrer, donde se genere y hacer que información para mejorar el negocio.
Concebir una estrategia
La cobertura del negocio tiene
etapas: desde que se concibe un plan de trabajo, hasta que se cosechan
resultados. En términos amplios debemos pensar en riesgos de :
Cada una de estas áreas
requiere del desarrollo de herramientas propias y que deben adecuarse a cada
caso. Como primer paso, debe establecerse un correcto diagnóstico del nivel de
exposición al riesgo de la empresa, identificando aquellos factores claves en
la definición del riesgo. Los pasos siguientes, como es de suponer,
corresponden a la concepción de un plan de acción, su implementación y
posterior monitoreo.
A este análisis corresponde
anteponer uno que resulta indispensable, y que es la clara definición de
objetivos que permitan trazar una estrategia para el mismo. Sin objetivos es
imposible medir avances, sin avances no es posible gerenciar nada. El concepto
vertido de riesgo no es más que la explicación de algo que es una realidad
palpable en el sector agropecuario. Lo único novedoso será encararla de manera
integral: con objetivos, definiendo el nivel de tolerancia que tendremos, las
fuentes del mismo desarrollando una estrategia para su manejo.
Debe quedar claro que no existe
un negocio sin riesgo. Se trata entonces de ser capaces de manejarlo, ya que haciéndolo
de una manera eficaz incrementaremos el valor del negocio y quedamos mejor
posicionados para un crecimiento futuro.
Autor: Ing. Fernando Preumayr
Fuente: Revista Agromercado (Agosto de 2000)