La
especialización en el futuro de la agricultura
¿Hacia dónde va la agricultura argentina? Esta es
una pregunta de difícil respuesta. "Por lo tanto, intenté mirar hacia atrás
con la intención de buscar el futuro en la historia reciente del sector",
apuntó Daniel Valerio en una conferencia ante productores.
Con este enfoque de partida, mencionó algunos de los esfuerzos en los que
estuvo centrado el campo en los últimos años: 1) Buscar un aumento de la
productividad; 2) Tender hacia la diversificación productiva. 3) Mejorar la
etapa comercial.
Valerio hizo luego las siguientes consideraciones:
Con respecto al primer punto, es indudable que el sector ha dado pruebas
suficientes de su capacidad para incrementar la productividad en busca de una
mayor eficiencia. La prueba está en el aumento de los volúmenes cosechados.
Diversificación
En cuanto a la diversificación productiva,
aparecen dos vertientes. Por un lado se registró un notable crecimiento de las
actividades intensivas, como las frutihortícolas, y por otro apareció la
tendencia, sobre la que aún resta mucho por hacer, en la especialización
dentro de los cultivos tradicionales, como el caso de la producción de híbridos
de girasol con alto contenido de oleico, por ejemplo.
Entre estos dos casos, los sectores dedicados a la producción de frutas y
hortalizas, a pesar de que aún consideran que tienen mucho por hacer, han
logrado un fuerte avance en materia de armar estrategias productivas y
comerciales, e implementar las logísticas correspondientes.
No queda tan claro cuáles son las estrategias (ni quién las esta liderando)
sobre nuestra producción de commodities, que sigue siendo la principal fuente
de divisas del país. Es probable que sea esta ausencia la que no permite
terminar de definir algunos de los rumbos a seguir en materia de diversificación
ni las acciones que permitan lograr mayores avances en las etapas comerciales.
Por otro lado, en la actual situación económica mundial aparecen coincidencias
de que el desarrollo de un país sólo es posible basarlo en aquellas
actividades en las que puede ofrecer elevados niveles de productividad y
competitividad. En ese marco, aparece al menos una parte de la respuesta sobre
el futuro del agro argentino. ¿Existe otra alternativa para la Argentina que
poner en una situación de liderazgo a su sector agroalimentario?
Sin embargo, el campo y el sector agroindustrial siguen siendo penalizados. Al
menos así lo demostró un trabajo presentado recientemente por la Secretaría
de Agricultura de la Nación, en el que se analizaron los efectos de la política
comercial externa argentina y de la política fiscal sobre el sector
agropecuario y la industria alimenticia. De allí se desprende un fuerte sesgo
contrario a los sectores que tienen ventajas para competir con la producción
extranjera. Esto se traduce en transferencias de ingresos que estos sectores son
forzados a ceder en beneficio de los sectores protegidos, que a su vez redunda
en una reducción de la capacidad exportadora del país.
En 1999, por efecto de la política comercial
externa el sector agroalimentario cedió 3.667 millones de dólares (el 62 por
ciento de las transferencias totales) que en su gran mayoría fueron destinados
a subsidiar sectores sustitutivos de importaciones. Por otro lado, el mismo
trabajo derriba un argumento histórico, el de mantener protegidos a sectores
que ofrecen una elevada cantidad de puestos de trabajo.
Mientras que el agro y las agroindustrias dan ocupación a más de 1,5 millón
de personas, el conjunto de los sectores sustitutivos de importaciones (que
reciben las dos terceras partes de las transferencias) sólo dan trabajo a 350
mil personas. En estas transferencias nuestra tradicional producción de
cereales y oleaginosas es el que hace los mayores aportes, concluyó.
Agrobit.com
Charla dada por Daniel
Valerio de la Revista Super Campo en el marco de la Exposición de Colonia
Almada.