Agricultura de precisión
Cuántas veces el clima se llevó la ilusión de
lo que se esperaba hubiera sido una gran cosecha. Cuántas veces, cuando se
vislumbraban grandes rendimientos, los resultados eran diametralmente opuestos.
Siempre se habló de lo ingrato del negocio
agropecuario, atado a factores imponderables. El hombre miraba el firmamento y
la única información que tenía eran el cielo, las nubes y su intuición. Y lo
único que le quedaba por hacer era implorar que el suelo le respondiera con
grandes frutos el esfuerzo de su trabajo.
Eran épocas en las que dominaba la falta de
información sobre clima, suelos, dosis de semillas, fertilizantes, etcétera.
Todo esto le quitaba certeza al negocio; se volvía cada vez más azaroso y le
daba un severo marco al riesgo agropecuario.
Hasta que comenzaron a aparecer cambios en la
tecnología que, con un correcto uso, se transformaron en herramientas de
invalorable utilidad y le devolvieron un sueño más tranquilo al productor. El
aporte del satélite, que ha dado lugar a la agricultura de precisión y una
optimización en el uso de maquinaria agrícola; el conservacionismo, de la mano
de la siembra directa; la suplementación en el riego, y la intensificación
ganadera son, entre otros elementos, los que en los últimos años comenzaron a
desarrollarse en un contexto de cambios de paradigmas en el sector agropecuario
y que apuntan en el futuro inmediato a minimizar el riesgo del negocio rural.
La condición del negocio productivo es que todos
los procesos involucrados sean realizados profesionalmente, con gran capacitación
y que sobre cada hectárea se aplique el máximo conocimiento posible. El manejo
correcto, en el lugar indicado y en el momento oportuno, es la base de lo que se
denomina agricultura de precisión, moderna técnica basada en la utilización
de computadoras, censores y otros equipos electrónicos, impensados en el país
hasta no hace mucho tiempo.
Ya hemos ingresado en una nueva tecnología, la
de la maquinaria gobernada por los chips, los circuitos, la que con las teclas
se piden respuestas inmediatas y pantallas que indican qué está pasando con el
trabajo de la maquinaria agrícola.
Se racionaliza la aplicación de insumos, se gana
tiempo que vale una fortuna y se dominan los riesgos de la implantación de
semillas. Pero lo cierto es que todos estos
son los elementos que eliminan los errores del operario y que controlan el
correcto funcionamiento de la máquina.
Y esto no es poco, máxime cuando en momentos
como los actuales, los márgenes de rentabilidad son cada vez más estrechos, se
hace necesario optimizar cada gramo de fertilizante, semilla o litro de gasoil.
Siempre en el contexto de un cambio de mentalidad
surgió el conservacionismo. Antes, hablar de agricultura era imaginar un disco
profundo y un terrón de tierra renegrido dado vuelta sin saber que con ello se
contribuía a su degradación.
Asimismo, de la mano de la biotecnología
aplicada en forrajera se espera para un futuro más lejano plantas resistentes a
herbicidas y plagas, con lo cual se podrá aumentar su producción.
Frente a la necesidad de mantener e incrementar
la información técnica que el productor agropecuario argentino requiere de sus
tierras, principal factor de riesgo en el negocio agropecuario, apareció un
nuevo concepto tecnológico de producción.
Se trata de la Agricultura de Precisión y Manejo
Sitio Específico de Cultivos, como nos acaba de ilustrar a su paso por la
Argentina el experto Jess Lowenber-DeBoer.
El Manejo Sitio Específico de Cultivos considera
todos los tipos de manejo espacial, con ayuda o sin ella, de la electrónica,
realizando el manejo correcto en el lugar indicado y en el momento oportuno. En
cambio, Agricultura de Precisión consiste en automatizar ese Manejo Sitio Específico
de Cultivos usando computadoras, sensores y otros equipos electrónicos.
Por qué
hace falta
El Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA), con el Proyecto de Agricultura de Precisión -que transita
su segundo año de trabajo-, está orientando sus esfuerzos a introducir el uso
y aprovechamiento de monitores de rendimiento, censores y computadoras. Estos
permiten, a través del mapa de rendimiento, cuantificar y grabar la
variabilidad natural así como la inducida por factores de manejo.
Luego, sobre la base
de diagnósticos mucho más certeros, se podrá recomendar las mejores
respuestas económicas y agronómicas en cada zona, campo, lote y sitio del
lote, con ajustes de manejo inmediatos.
Hoy, en cambio, la
información generada por la aplicación de un insumo, por ejemplo la
fertilización de una zona en particular, es utilizada para ajustar el mensaje
de extensión en todo el país.
La nueva tecnología
representa un cambio rotundo y la Argentina tiene una gran necesidad de ella
porque es fundamental disponer de datos agronómicos confiables ante la gran
diversidad de zonas, situaciones agroclimáticas y sistemas productivos.
Ya existen
productores en el país que luego de dos años de trabajo opinan que la
Agricultura de Precisión tiene grandes posibilidades de ser exitosa en la
Argentina.
La
Argentina y Brasil
Uno de los parámetros para medir el nivel de
adopción en Agricultura de Precisión es la cantidad de monitores de
rendimiento con que cuenta cada país.
La Argentina es el país
con mayor adopción de monitores de rendimiento y banderilleros satelitales del
Cono Sur fundamentalmente porque comenzó a difundirse esta tecnología antes
que en los países limítrofes.
Sin embargo, la
Argentina posee por ahora pocos recursos humanos y prácticamente nulo
presupuesto del Estado dedicado al tema. Muy diferente es el grado de prioridad
estratégica asignada a esta nueva tecnología por el gobierno brasileño.
El proyecto
Agricultura de Precisión del vecino país constituye uno de los 324 ítem de su
Plan Quinquenal de Desarrollo, con un gerente coordinador que cuenta con un
fondo de cinco millones de dólares anuales y 30 técnicos dedicados full time.
La decisión de
Brasil de ocuparse seriamente del asunto le otorga la posibilidad de avanzar con
mayor rapidez que la Argentina y eso debería preocuparnos.
Un grave
error
Dejar pasar de largo una herramienta de
competitividad del sector muy importante sería para los argentinos un grave
error y una flagrante falta de visión respecto de por dónde pasará el futuro.
Si, por el contrario,
se toma la dirección correcta, será fundamental el aporte del INTA y de las
universidades pues esta tecnología pondrá de manifiesto la falta de información
básica existente en nuestro país.
Debido a que la
rentabilidad de la Agricultura de Precisión "es sitio específico",
copiarse de los Estados Unidos no es tan efectivo como con otras tecnologías.
Por ello, el desafío
para la Argentina es desarrollar sistemas de investigación basados en
condiciones locales. Porque lo valioso de esta tecnología es la cantidad y
calidad de datos espaciales que se disponen de un campo y eso no puede comprarse
ni importarse, lo debe generar el productor en su propio campo.
Agrobit.com
Fuente: Extraída de una
entrevista dada por el Ingeniero Mario Bragachini