¿Cómo
demorar las ventas?
Frente
a la necesidad de retener cereales, el sistema de warrants y el de
certificado de depósito son alternativas viables.
Poca
duda hay de que, al precio actual, el productor de granos no debe
vender. Claro que fácil es decirlo. La cuestión es cómo
demorar una venta cuando el cuadro financiero es por demás
comprometedor.
Recientemente,
en lo que puede considerarse una ágil respuesta oficial, fue
anunciada una línea de créditos del Banco Nación, a una tasa
de interés subsidiada en 3 puntos, con objeto de retener
mercadería. Se trata de una partida de $ 187 millones que
permitiría posponer la venta de alrededor de 2 millones de
toneladas de trigo.
Un
trabajo del economista Manuel Alvarado Ledesma explica que, además
de esta posibilidad, hay dos caminos para retener la cosecha: el
denominado sistema de warrant por un lado y, por otro, el de
certificado de depósito.
Dada
la escasa difusión que parece notarse en el sector, vale
destacar el último sistema. Cuando el productor entrega el
cereal a determinado acopiador o cooperativa, recibe su
certificado de depósito.
Si
este documento proviene de una casa reconocida por el banco
(normalmente ya calificada), el productor lo entrega en garantía
a la entidad financiera y, como contrapartida, esta última le
concede un crédito por el 90% del valor actual de la mercadería
en depósito".
Se
trata de una operación triangulada entre un banco, un acopiador
o cooperativa de primera línea y el propio productor
(depositario).
De
esta forma, el agricultor recibe el dinero sin necesidad de
vender hoy. En tal caso debe abonar una tasa de interés de
aproximadamente 13% anual. El interés final será el
correspondiente al período efectivamente utilizado. A su vez,
el banco guarda como garantía el certificado de depósito que
queda prendado.
Cuando
llega el momento de vender, solicita la autorización al banco
y, una vez cobrado el monto correspondiente, queda automáticamente
cancelado el crédito. La diferencia remanente es del productor.
Análisis
histórico
¿Por qué puede convenir la
retención? Tomando como ejemplo el trigo, su estacionalidad
se aprecia con toda
claridad en la evaluación de la historia de su precio. De ahí
se desprende que enero/febrero es el peor momento para vender.
En
rigor en diciembre/febrero, cerca de 50% del saldo exportable es
usualmente colocado. Como en ese período, es difícil ubicar
una parte superior a la mitad en Brasil, puesto que este país
compra en forma más o menos escalonada a lo largo del año, una
buena porción de la oferta se ve compelida a dirigirse a
mercados extra-Mercosur en un lapso muy breve.
Para
ello debe competir con países que subsidian o financian en
condiciones muy ventajosas.
Quiere
decir que en ese tiempo, las ventas reciben una suerte de
castigo en el precio. Por eso el precio permanece por debajo del
de Estados Unidos.
Un
ejemplo claro radica en el comportamiento de los tres últimos años:
en enero/febrero, el precio del trigo argentino se mantuvo
siempre debajo del de Kansas, mientras que en el resto del año
tiende a superarlo.
Sólo
a partir de abril, nuestro país puede comercializar con
detenimiento y aprovechar la ventaja arancelaria del 13%
brindada por Brasil.
Más
allá de las hipótesis, lo importante es que antes de decidir
la venta se sopesen de todas las alternativas existentes.
Agrobit.com