Los productores part-time de Suecia
No sólo en el agro norteamericano se aprecia la
tendencia a trabajar part-time. En Suecia hay experiencias llamativas. Allí, a
150 kilómetros al este de Estocolomo, los hermanos Samuelsson, propietarios de
un tambo de 100 vacas se encontraron con el problema de muchos productores
suecos: la explotación era chica para mantener a dos familias. Aunque amparados
por los subsidios, no escaparon a la ley natural de la "reforma agraria
familiar" por el incremento de la descendencia. El trabajo part-time era la
solución.
Carl Samuelsson puso manos a la obra y organizó
una cooperativa para ofrecer trabajos temporarios a su comunidad y a las
vecinas. Así se formó una cooperativa compuesta por 40 productores y sus
mujeres. Los resultados llegaron pronto: el segundo año facturaron cinco
millones de dólares en concepto de jornales y alquiler de maquinaria. "Los
agricultores están ocupados durante la siembra y la cosecha, pero después les
sobra mucho tiempo, y la cooperativa les ocupó ese tiempo y generó
recursos", resume Carl.
El caso de un productor y catedrático
estadounidense
Marshall Martin es profesor del Departamento de
Agreoconomía (AgEcon) de la Universidad de Purdue, West Lafayette, Indiana. En
el atardecer de cada día se dedica a trabajar en su establecimiento de arándanos
(blueberries) ubicado a unos 5 kilómetros del pueblo.
En la época de cosecha vende los frutos por peso
que los mismos clientes cortan con sus propias manos. "Vienen aquí,
disfrutan del sol, del aire, y se llevan arándanos para sus casas. Resulta un
programa de diversión.
"En este lugar, así como en muchas otras
partes de los Estados Unidos, es posible trabajar y vivir en el campo y luego
desplazarse hasta el pueblo para desempeñarse en otra ocupación", explicó.
"Los caminos son muy buenos y se logra el
doble efecto: se aprovecha la calidad de vida del campo y una cantidad de dólares
extras por un trabajo adicional.
Luego agregó: "En algunos casos, los dueños
de la tierra en esta región prefieren alquilar a razón de unos 300 dólares la
hectárea y luego dedicarse a complementar ese ingreso. Aquí el precio de los
campos oscila entre los 4000 y los 6000 dólares por hectárea".
"Dos tercios de la superficie de la tierra
se trabajan con el sistema de arriendo, el tercio restante es explotado por sus
dueños."
Fuente: Diario
La Nación (Suplemento Campo)