Recetas para escapar de la
crisis
Al diagnosticar la situación del campo argentino,
una de las manifestaciones más severas de su enfermedad es el endeudamiento.
Las empresas agropecuarias conviven con aquella realidad y se enfrentan con la
imposibilidad de cambiar la situación macroeconómica, pero con la necesidad de
recurrir a las herramientas disponibles para seguir en carrera y crecer.
Si bien no hay una receta única que permita
salir de la crisis, porque la situación de cada explotación es diferente, los
especialistas creen que hay soluciones posibles a los problemas del
endeudamiento. El diagnóstico global es desfavorable. Con los casi 360 mil
millones de dólares al año que los países centrales gastan en subsidios al
agro, la competitividad en el mercado global parece una quimera. Pero también
hay factores internos que conspiran contra la productividad del campo. Ernesto
Ambrosetti, economista jefe del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad
Rural Argentina, explica que uno de los factores más críticos está en el
aumento de la presión tributaria.
"El impuesto del 8 por ciento a los
intereses -aún no derogado y que en 2000 incrementó las erogaciones de los
tomadores de crédito en más de 800 millones de dólares- y el IVA al 10,5%
aumentan, sin inflación, la tasa efectiva", dice Ambrosetti.
El agro toma más del 7 por ciento del total del
crédito otorgado por el sistema bancario a todos los sectores productivos del
país, que asciende a alrededor de 78.000 millones de dólares. Y la deuda
bancaria del campo sumó, en 2000, aproximadamente 5865 millones de dólares. No
obstante, cuando hubo buenos precios internacionales, entre 1995 y 1996,
"la deuda tuvo reducciones importantes, es decir que cuando el sector tiene
ingresos es propenso a la cancelación de deudas y, además, reinvierte", añade.
Mientras algunos claman por una refinanciación
de pasivos de hasta 20 años que considere la rentabilidad del sector,
Ambrosetti advierte que así "se acabarían los créditos para el campo,
porque aumentaría el riesgo".
Según Bernardo Ostrowsky, titular de la cátedra
de Administración Rural de la Facultad de Agronomía de la Universidad de
Buenos Aires, "teniendo en cuenta el costo de la deuda, la competencia
mundial tiene entre 3 y 5 veces más capital que el productor argentino. La baja
de las tasas de interés podría mejorar entre un 10 y un 15% la situación del
productor", señala Ostrowsky.
Para no salir del circuito productivo hay que
aumentar la eficiencia y bajar los costos sin atacar la variable tecnológica:
"Una alternativa son los pools de compras y ventas para abaratar la compra
de insumos".
Para bajar "los costos de producción y de
comercialización", la única vía que parece perfilarse viene por el lado
de las "alianzas estratégicas", dice Ambrosetti, y recuerda que
"el productor toma precios y no puede trasladar a sus precios los mayores
costos de producción". En última instancia, se torna indispensable la
capacitación en cuanto al manejo de instrumentos financieros, como el
fideicomiso y el leasing.
La salida del endeudamiento es posible:hay que
"mantener un determinado equilibrio en la composición del capital",
sugiere Carlos González Crende, especialista en tambos.
Otro factor fundamental es la actitud de manejo
empresarial ante las dificultades del endeudamiento. Teodoro Zorraquín,
economista de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación
Agrícola (Aacrea), opina: "La verdad está en el crecimiento, donde el
endeudamiento es un insumo más. En todos los campos que conozco hay un margen
de progreso. Pero depende de la vocación del empresario".
Fuente: Diario
La Nación (Suplemento Campo)