Endeudamiento: Es fundamental
la iniciativa agropecuaria
Cuando el contexto
macroeconómico avasalla las posibilidades de todo productor, cualquiera que sea
su actividad, y tomar un crédito implica riesgos de entrar en un círculo
vicioso, el asesoramiento, la capacitación y la voluntad por crecer son las
alternativas más sólidas para sortear la crisis.
El coordinador del área
de Economía de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de
Experimentación Agrícola (Aacrea), Teodoro Zorraquín, consultado sobre el
endeudamiento agropecuario, señala que el sector atraviesa por un
sobre-endeudamiento.
"El productor
tiene hoy más deudas de las que puede afrontar, y lo primero que tiene que
hacer es entender por qué está endeudado y luego analizar su capacidad de
crecimiento que le permitirá pagar la deuda o no", sostiene.
Así, al bucear en
las causas de su endeudamiento obtendrá el diagnóstico base a partir del cual
abrirse camino hacia un mayor crecimiento. Zorraquín distingue cuatro actitudes
del productor al tomar una deuda.
1) Evolucionar.
"Es el típico crédito para solucionar un problema temporario de liquidez:
mi proyecto vale la pena y es rentable, pero tengo un bache financiero de dos o
tres meses. Entonces pido un crédito de evolución a mi proveedor, al banco o
algún familiar y así soluciono el problema manteniendo mi modelo".
2) Crecer. "Se
busca el capital que falta para realizar inversión: montar un tambo, poner un
silo o un feedlot, comprar un tractor, etcétera. En este caso, necesito
financiamiento porque voy a cambiar mi modelo."
3) Sanear.
"Pretende solucionar problemas de arrastre comprando tiempo, que se logra
accediendo a un crédito: es cuando mi modelo vale la pena, pero necesito tiempo
para que se exprese o para modificarlo. Entonces, compro tiempo o reprogramo mi
esquema de pago de deudas."
4) Endeudarse.
"De esta manera, lo que hago es darle liquidez al sistema, pero sigo
manteniendo mis problemas estructurales."
Herramientas
"A partir de aquí, surgen las
herramientas tradicionales que Aacrea promueve: calcular primero los resultados
económicos; hacer un plan, cuyo resultado es el presupuesto financiero; medir
tal presupuesto a uno o dos años; tener en cuenta en el plan si se puede
cancelar pasivos ahora o si puedo hacerlo más adelante -entonces tengo que
hacer una buena programación de deudas por pagar- y, si no puedo cancelarlos, o
bien pido más plata para dar vuelta el modelo, o realizo parte de mis activos
improductivos o el activo campo si lo que tengo que hacer es dar vuelta el
modelo y no puedo endeudarme más", explica.
Rozando el extremo de
tener que vender los activos, Zorraquín reconoce que existe la tendencia
natural a no vender la tierra "por una cuestión filosófica de la gente de
campo. Entonces, lo que se hace es vender las partes más líquidas del capital,
como las vacas.
"No obstante, si
tengo un planteo de cría y vendo vacas mi situación empeora porque mi
resultado baja. Es decir que si me desprendo de capital líquido para solucionar
un problema estructural estoy ganando tiempo, pero agravando mi situación. Pero
es mejor vender un animal para solucionar una emergencia, si después lo
recompongo, que vender el campo porque puedo hacerlo en 48 horas mientras que la
venta del campo me puede llevar dos años".
Opciones
El técnico sostiene que una vez tomada la
deuda, las opciones varían desde la refinanciación de pasivos hasta los
esquemas asociativos, la venta de activos, la reformulación del plan de
producción, e incluso el acuerdo con los proveedores. No obstante, la prevención
es más recomendable que la cura.
"En Aacrea
-agrega- hacemos hincapié en la capacitación y en el asesoramiento. Y uno de
nuestros principales planteos es que una deuda no es una mala palabra. En
definitiva, una empresa no está sana o enferma según tenga o no deuda. Lo que
define el estado de la empresa no es tener o no créditos, sino tener o no
crecimiento".
De esta manera,
Zorraquín plantea una reformulación del problema al expresar que "no
todos tienen que pretender salir del endeudamiento, porque para algunos éste
forma parte de su esquema de crecimiento".
Asimismo sostiene que
el endeudamiento es a la empresa lo que el colesterol al cuerpo humano: "El
endeudamiento que tengo que atacar es el estructural, aquel que se creó porque
retiré más de lo que podía o porque fracasé en dos o tres proyectos. Si bien
uno duerme más tranquilo sin tener deudas, no duerme más tranquilo cuando, sin
tener deudas, su empresa se está achicando porque se está comiendo el
capital".
La verdad está en el
crecimiento, donde el endeudamiento es un insumo más.
Márgenes
Cuando la esencia del conflicto gira hacia la
rentabilidad de la empresa a partir de un aumento de la productividad, la clave
está en el hombre. "En todos los campos que yo conozco hay un margen de
progreso, aun en las empresas más eficientes. Pero dependen de la vocación del
empresario", explica el hombre de la Aacrea, tras agregar que "es
probable que no entren más vacas en mi campo o que no tenga más hectáreas
para sembrar trigo. Pero ya está rota la barrera mental de que mi empresa se
reduce a mi campo, con un perímetro alambrado conocido. Mi empresa no es mi
campo, sino que soy yo.
"En todos los
campos que conozco -añade- queda un margen para aprovechar mejor el pasto y
promover esquemas de fertilización en agricultura. Además, existen esquemas de
asociaciones que me permiten dar un paso adelante y crecer en escala. Por eso,
nuestro mensaje es que la renta está en el hombre y no en la empresa o en una
actividad en particular", concluye Zorraquín.
Por Emiliano Galli
Para La Nación
Deuda estructural
"No todos los productores tienen que
pretender salir del endeudamiento, porque para algunos éste forma parte de su
esquema tradicional de crecimiento. Pero sí es importante atacar el
endeudamiento de tipo estructural."
Teodoro Zorraquín
Fuente: Diario
La Nación (Suplemento Campo)